Prólogo

El día de hoy todos los amigos de X se encuentran de fiesta, pues hoy lo acaban de ascender a Director Regional de una reconocida empresa trasnacional. Aunque parezca irónico nadie se encuentra sorprendido de que a X le hayan dado esa promoción, X siempre ha sido el modelo a seguir de muchos de sus amigos y es considerado por toda la gente que lo conoce, como la prueba viviente de una persona exitosa. Digamos que X tiene todo lo que un hombre puede desear: Tiene a Y, su bellísima esposa y dos hijos encantadores: x1 y x2. Por otro lado, como ya se mencionó, laboralmente hablando ha logrado alcanzar un puesto que es reconocido a nivel mundial, tiene un auto deportivo, una bellísima casa en una zona residencial y una casa en el campo para tomar unas vacaciones cada vez que hay una oportunidad; ha estado en diversas ocasiones por los cinco continentes, debido a los múltiples viajes de negocios que tiene que realizar por la naturaleza de su trabajo.



Z un muy buen amigo de X levanta su copa y convoca a todo mundo para pronunciar un brindis en honor de X. Cabe mencionar que a Z siempre se le han facilitado todas las cuestiones relacionadas con la palabra y, haciendo alusión de esta facilidad, logra exaltar en su brindis muchas de las cualidades de su gran amigo X, conmoviendo a todos los presentes y logrando un eufórico aplauso al final de sus palabras. Paulatinamente los aplausos se van callando de forma natural debido al adormecimiento de las manos, dejando así una atmósfera llena de risas y de murmullos que se escuchan debido a pláticas locales que se empiezan a generar, siguiendo el ritmo normal de cualquier celebración. Aprovechando la calma Z se acerca con X y le da un fuerte abrazo diciéndole que lo ha extrañado muchísimo y que ojalá con este nuevo puesto no se desaparezca tanto.



X ya un poco cansado llega a su casa junto con Y quién también se encuentra luchando contra el sueño, suben al cuarto de x1 y x2 y los encuentran dormidos como angelitos, les dan un beso de buenas noches en la frente y se retiran a su cuarto dispuestos a dormir. X no es de las personas que concilia el sueño inmediatamente, normalmente tarda un poco más de diez minutos en poder quedar profundamente dormido. Ese día, en el intervalo de los diez minutos antes de dormir, X se pone a pensar sobre todo lo que ha logrado y lo lejos que ha llegado laboralmente hablando y se pone a hacer un recuento de recuerdos sobre todo el camino que ha recorrido para llegar a tener la vida que en este momento tiene. En eso, mezclado en el divagar de sus pensamientos surge una pregunta que le hace abrir los ojos, quitándole todo el sueño o cansancio que pudiera tener en ese momento, su cara se pone pálida y su corazón se empieza a agitar violentamente. No aceptando lo que se acaba de preguntar en ese momento hace todo lo posible por dormir y después de un tiempo lo logra, pero lo que él no sabe es que ya no existe marcha atrás, esa pregunta lo va a acompañar a cada momento, en cada situación o acción de su vida futura y jamás se va a poder olvidar de ella hasta que no logre responderla afirmativamente. La pregunta es: “¿Me gusta mi vida?”



Muchas veces una pregunta genera más movimiento que una respuesta.

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