¿Cómo puede ser que las matemáticas que son después de todo un producto del pensamiento humano independiente de la experiencia, se adapten tan admirablemente a los objetos de la realidad?
Albert Einstein
CAPÍTULO I
LA RELACIÓN DE LA MENTE CON LA EXPERIENCIA.
¿Me gusta mi vida?
Supongamos que los amigos de X quieren ayudarle a encontrar el gusto por la vida y se encuentran preocupados por él, cada uno hace su mejor esfuerzo por darle el punto de vista más útil posible. Podemos tomar por cierto que no van a faltar comentarios como: “X, ¿para qué te preocupas de esas cosas?”, “No sé porqué te sientes mal si lo tienes todo” o un comentario que se ha convertido en un clásico: “Yo que tú...”
De esta manera podríamos tener al pobre de X bombardeado de un sin fin de puntos de vista que podrían no tener nada en común y hasta en algunos casos, ser completamente opuestos y contradictorios; claro que también existirían comentarios que traigan alivio, o inclusive, podría haber algunos que logren esbozar una muy sincera sonrisa en el rostro de X. Sin embargo, antes de proponer cualquier curso de acción deberíamos cuestionarnos si X es capaz de realizar un cambio o no, si es capaz de tener cierto control sobre su vida o se encuentra sujeto a los sucesos externos que rodean su experiencia, o tal vez, sea una víctima más del destino o de la mala suerte. Si no tiene absolutamente ningún control, el decirle que debe hacer tal o cual cosa sería una completa tortura. ¿Para qué proponerle a X que haga algo cuando de antemano sabemos que no puede?
El simple hecho de pensar que X no tiene ningún control sobre lo que pase en su vida aterra a cualquiera, porque así como le puede ocurrir a X, es posible que esa misma limitación se cumpla tanto para ti como para mí. En lo más profundo de nuestro ser deseamos que eso no sea cierto y preferimos creer que de alguna manera tenemos la capacidad de cambio o de control sobre nuestras experiencias.
Algo que sucede muy a menudo es que la conclusión final se decide democráticamente, se toma como cierto lo que piense la mayoría. Sobre este planteamiento tenemos que si tú y yo estamos de acuerdo en que X puede tener el poder de cambio en su vida, ya nos podemos dar por bien servidos y le ponemos fin a la discusión. Lamentablemente no siempre la mayoría tiene la razón, un ejemplo muy claro de esto es que antiguamente la humanidad creía que nuestro planeta, la tierra, no se movía y el gran científico Galileo Galilei era la única persona que defendía lo contrario. Ahora pegunto: ¿La mayoría tenía la razón?
Tomando en cuenta lo anterior y retomando el problema de X, parece ser que la mejor respuesta que podríamos obtener sería encontrar una demostración que nos pueda afirmar o negar que X o cualquier persona, tiene el poder de cambiar su experiencia y por lo tanto su vida. En caso que la demostración salga a favor de lo que nos gustaría, ya tendríamos gran camino avanzado, sin embargo, inmediatamente después tendríamos que preguntar: ¿Cómo?
Aunque parezca irónico, tendríamos grandes beneficios si el resultado de la demostración es que el ser humano realmente no puede cambiar su experiencia, porque a partir de ese momento no nos tendríamos que preocupar absolutamente por nada ¿Cuál sería el objeto de preocuparse si de todos modos no podemos?
Para demostrar el poder que puede llegar a tener una persona sobre su experiencia me voy a basar en la relación masa-energía propuesta por Albert Einstein.
E = mc²
La mayoría de la gente conoce o mínimo ha escuchado hablar de la teoría de la relatividad; pero es muy limitado el grupo de personas que realmente se han puesto a pensar en lo que significa y la trascendencia que puede traer el comprender su significado. Para lograr un entendimiento profundo de de la relación masa-energía y de los demás temas que se van a tratar en este libro, es necesario comenzar por lo más sencillo y gradualmente ir elevando el nivel de dificultad. Por esto comenzaré por explicar lo que significan cada uno de los caracteres de la fórmula E=mc²:
E: Energía
=: igual
m: masa
c: velocidad de la luz
2: exponente cuadrático.
La fórmula se lee de la siguiente manera: “Energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz”.
MASA
La masa es la cantidad de materia que posee un cuerpo. En física, la unidad de medición de la masa es el kilogramo (Kg) en el sistema internacional de medidas[1]. Cabe mencionar que existe una diferencia entre la masa y el peso, ya que es muy común cuando a una persona le preguntan su peso expresa dicha cantidad en kilogramos y eso realmente es su masa. El peso es la fuerza que resulta de la multiplicación de la masa de un cuerpo por la gravedad. Por ejemplo: Una persona con una masa de 70Kg. tiene un peso aproximado de 686 Newtons, que es el resultado de multiplicar los 70K por la gravedad de la tierra que es 9.81 m/s2, por lo mismo esa misma persona va a pesar más aquí en la tierra que en la luna, ya que la gravedad en la luna es considerablemente menor que en la tierra, sin embargo, su masa sería exactamente la misma porque dicha persona tendría exactamente la misma cantidad de materia.
VELOCIDAD DE LA LUZ.
La velocidad de la luz (denotada por c) es la velocidad de la luz en el vacío, la cual es una constante igual a: 299,792,458 m/s, que para facilitar su manejo se redondea a 300,000,000 m/s (trescientos millones de metros sobre segundo).
La unidad metro sobre segundo es una unidad de velocidad y la velocidad es un cambio de posición conforme cambia el tiempo. Por ejemplo, si se tienen 100 m/s significa que en un segundo algún cuerpo recorrerá cien metros de distancia, o sea que si la velocidad de la luz es de 300,000,000 m/s quiere decir que la luz en tan un solo segundo recorre trescientos millones de metros, o por decirlo así, trescientos mil kilómetros en un segundo. Para darnos una idea un poco más clara de qué tan rápido viaja la luz en el vacío vamos a expresar dicha velocidad en kilómetros por hora: 1,080,000,000 km/h (mil ochenta millones de kilómetros por hora), que es el equivalente a dar aproximadamente siete vueltas y media a la tierra por el ecuador en un segundo (la circunferencia del ecuador mide 40,076.5km.).
ENERGÍA.
La fórmula propuesta por Einstein nos dice que la energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz elevada al cuadrado. De esta manera podemos llegar a la definición de energía desarrollando la ecuación. Para simplificar los cálculos vamos a tomar un kilogramo de masa y lo vamos a sustituir en la ecuación, de esta manera tenemos lo siguiente[2]:
E = (1kg)(c)2
Sustituyendo en la ecuación el valor de la velocidad de la luz se obtiene lo siguiente:
E=(1kg)(300,000,000m/s)2
Resolviendo la última expresión se concluye que la energía de un sólo kilogramo de masa es de:
E=90,000,000,000,000,000 kgm2/s2
Para evitar escribir tanto cero podemos utilizar la notación científica y expresar exactamente lo anterior de la siguiente forma[3]:
E=9x1016 kgm2/s2
Lo anterior se lee de la siguiente manera: “La energía de un kilogramos de masa es igual a nueve por diez a la dieciséis (noventa mil billones) de kilográmetros cuadrados sobre segundo cuadrado”
Los Kilográmetros cuadrados sobre segundo cuadrado es la unidad de medida de la energía denotada por el Joule. Como el Joule es una unidad de medida compuesta no es muy fácil entender a simple vista realmente qué es lo que mide, por esto vamos a analizarla por partes:
Comencemos por la unidad metro (m). El metro mide distancia, y como se había mencionado, si lo dividimos entre la unidad de tiempo (en este caso el segundo (s)) nos queda m/s que es la unidad de velocidad. Dividiendo la velocidad entre la unidad de tiempo se obtiene la aceleración, la cual se mide en metros sobre segundo cuadrado (m/s²). Estamos midiendo cómo cambia la velocidad conforme cambia el tiempo. Por ejemplo, la velocidad de un cuerpo en caída libre va a aumentar a cada segundo gracias a la fuerza de la gravedad, misma que le proporciona una aceleración de 9.81 m/s².
La segunda ley de Newton nos dice que la fuerza es igual a la masa por la aceleración. Si multiplicamos a la aceleración por la masa estamos multiplicando kilogramo por metro sobre segundo cuadrado; y nos da como resultado un kilográmetro sobre segundo cuadrado (kgm/s²). Esta es la unidad de fuerza y se llama Newton (qué coincidencia ¿no?). Por ejemplo: Supongamos una caja que se encuentra sobre el suelo. Si alguien llega y patea dicha caja le esta aplicando una fuerza y ésta adquiere una aceleración (parte del reposo para adquirir cierta velocidad) directamente proporcional al peso de la caja, que en otras palabras significa que si la caja pesa más necesitamos más fuerza para moverla y visceversa.
Pero la unidad de energía es el kilográmetro cuadrado sobre segundo cuadrado y no kilográmetro sobre segundo cuadrado, entonces lo que nos falta es multiplicar al Newton por metro, y de esta manera obtenemos la unidad de energía (Joule).
(kgm/s²)(m) = kgm²/s².
(N)(m) = J
¿Y como podemos ejemplificar lo que mide el Joule?
Volviendo al ejemplo de la caja pateada...
Teníamos únicamente fuerza y supimos que esa fuerza le produjo a la caja una aceleración, pero nunca tomamos en cuenta hasta dónde se desplazó la caja, ni cuánto trabajo se necesitaría para moverla cierta distancia. Con el Joule (Unidad de energía) ya tomamos en cuenta estas variables, o sea que la patada aplica una fuerza sobre la caja y esta fuerza le va a producir una aceleración a la caja y se va a desplazar cierta distancia, es decir, la patada le produce a la caja una cantidad de movimiento. Concluyendo así, que cuando hablamos de energía estamos hablando de movimiento, tal y como dice la definición formal de energía en física:
Energía: La energía es la capacidad de producir trabajo.
En física hay definidas una gran cantidad de formas de energía como lo son: Calorífica, luminosa, cinética, potencial, mecánica, solar, atómica, mecánica, entre otras, pero ¿porqué la relación masa energía de Einstein no habla de un tipo de energía en particular y únicamente menciona Energía?.
Antiguamente se tenían concebidos dos grandes grupos de tipos de energía: Energía de calor y energía de trabajo. Dentro del grupo de energías de calor se encontraban la energía calorífica, luminosa, solar, etc. Y dentro del grupo de las energías de trabajo se encontraban la energía cinética, potencial, eólica, mecánica, etc. Pero Joule, quien era un industrial se percató que cuando funcionaba un taladro éste producía grandes cantidades de calor, por lo que era necesario utilizar sistemas de refrigeración para evitar que el taladro se sobrecalentara. Basado en esto llegó a la conclusión de que tenía que existir una relación entre las energías de trabajo y las energías de calor, lo cual demostró a través de un experimento, el cual se detalla en el apéndice A, donde llegó a la siguiente relación:
1J = .2388 cal
Es decir, un Joule equivale a .2388 calorías, con lo que unió a los dos grandes grupos de energías en uno sólo: Energía
Para darnos una idea de la cantidad de energía que existe en un kilogramo de masa, vamos a transformar ese valor (9x1016J) a calorías y calculando sobre la ingesta diaria recomendada de calorías en una persona (2000 Kcal) tendríamos que la energía que existe en un kilogramo de masa sería suficiente para alimentar a un millón de personas por casi 30 años (29.44 años para ser exactos).
Después de exponerle lo anterior a X me pidió que calculáramos qué cantidad de energía existía en su cuerpo, a lo que respondí que la operación era muy sencilla, únicamente hay que multiplicar su masa por 9x1016. Entonces me comentó que la última vez que se subió en una báscula le mostró un valor de 70Kg, por lo que haciendo la cuenta nos dio un resultado de: 6,300,000,000,000,000,000J (6300 billones de Joules) de energía. A partir de ese momento X llegó a la conclusión de que era absurdo ir a las pirámides a llenarse de energía…
A parte del ejemplo anterior, tal vez te estés preguntando en este momento: ¿qué tiene que ver todo esto la vida de X? Toda la información que hemos visto hasta el momento es de vital importancia para poder sustentar las conclusiones a las que vamos a llegar a continuación.
Hablemos acerca de la mente y preguntémonos lo siguiente: ¿la mente es energía? Aunque la respuesta afirmativa parezca completamente obvia me gustaría formalizarla un poco más, viendo si cumple con la definición de energía: ¿La mente tiene la capacidad de producir trabajo?
El diccionario de la real academia de la lengua española define mente como: Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo.
Tomando en cuenta lo anterior podemos ver que se define a la mente de una manera dinámica, ya que se habla de actividades y procesos. Siendo que el diccionario antes mencionado define “actividad” como la facultad de obrar y “proceso” como acción de ir hacia adelante, se ve claramente que la mente tiene la capacidad de producir trabajo y por lo tanto la mente sí es energía.
Como la mente es energía, no hay absolutamente ningún problema si en la relación masa energía sustituimos mente por energía. Si denotamos con la letra M a la mentalidad tendríamos lo siguiente:
M = mc²
Lo anterior se lee de la siguiente manera: La mente es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.
Como vimos anteriormente la unidad de medida que resulta al desarrollar el lado derecho de la ecuación es el kgm²/s² (kilográmetro cuadrado sobre segundo cuadrado), la cual esta formada por tres unidades principalmente: El kilogramo, el metro y el segundo. El kilogramo es la unidad de masa, el metro es la unidad de espacio y el segundo es la unidad de tiempo. Con estas tres unidades podemos expresar cualquier evento en el universo como una masa, en cierto lugar, en cierto momento. Pero en este momento no nos interesan los eventos que sucedan en el universo, nos interesan los eventos que suceden en la vida de X, de tal manera que en lugar de hablar de eventos vamos a hablar de experiencias, cumpliendo exactamente con la misma relación: Toda experiencia se puede expresar como cierta masa, en cierto lugar, en cierto momento.
Por ejemplo: Cuando X se encontraba en la fiesta podemos expresar esa experiencia como el cuerpo de X (la masa), en la dirección en donde se llevó a cabo la fiesta (el espacio), en la fecha y hora de la fiesta (el tiempo).
Como el lado derecho de la ecuación nos da la combinación de masa, tiempo y espacio y esta misma combinación nos puede expresar cualquier experiencia, podemos llegar a la siguiente igualdad:
M = experiencia
Con esta ecuación llegamos a la conclusión de que existe una correspondencia directa entre la mente y la experiencia.
Para encontrar la importancia que puede tener esta ecuación en la vida de X voy a preguntar lo siguiente: ¿La mente tiene la capacidad de hacer operaciones?
La respuesta a esta pregunta es simple, basta con darnos cuenta de que todas las operaciones matemáticas que nos enseñaron en la escuela las puede resolver la mente. Por lo que la mente tiene la capacidad de sumar, restar, multiplicar y dividir; pero no sólo números, sino también pensamientos. Por ejemplo, mentalmente si sumamos los pensamientos de jugo de limón, agua, azúcar, jarra, agitación y un vaso con hielo, podemos llegar a tener una deliciosa agua de limón bien fría.
Vamos a ver qué sucede en la ecuación si la mente hace alguna operación, digamos que suma un pensamiento cualquiera, digamos a.
M + a = experiencia
Si hacemos esta operación tal y como está, desequilibraríamos la ecuación, lo matemáticamente correcto sería sumar a del lado de la experiencia, llegando a la siguiente ecuación:
M + a = experiencia + a
Lo anterior es un resultado importantísimo, porque de aquí se puede concluir directamente que cualquier operación que se realice en la mente va a tener una repercusión en la experiencia y por lo tanto, podemos decir que ¡La mente es causal!
Sin embargo, esta sería una conclusión meramente matemática, ya que al hacer una operación de un lado de la igualdad, tenemos que hacer exactamente la misma operación del otro lado para no desequilibrar la igualdad. Pero todavía no queda claro porqué en la vida se tiene que cumplir exactamente la misma regla matemática. ¿Qué nos garantiza que esa acción mental tiene que tener por ley una repercusión en la experiencia?
La respuesta es el principio de conservación de la energía que dice:
“La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma y todas las pérdidas que existan de un tipo de energía van a tener una ganancia en otro tipo de energía”
Un ejemplo del principio de conservación de la energía es el rebote de una pelota. Si soltamos una pelota desde cierta altura podríamos llegar a suponer que la pelota tiene que rebotar exactamente a la misma altura de la que fue lanzada, porque si la energía no se destruye entonces la energía que adquiere en la caída tendría que ser suficiente para rebotarla hasta el punto de partida, sin embargo, cualquier pelota rebota a una altura menor de la que fue lanzada. ¿Qué sucede con la energía faltante? ¿Desapareció rompiendo el principio de conservación? La respuesta es no, la pérdida en energía cinética tiene una ganancia en energía calorífica, esto explica porqué una pelota de squash se calienta después de jugar unos minutos.
Tomando como base el principio de conservación de la energía ahora podemos ver una manera más clara el porqué se agrega la a del lado de la experiencia, ya que si únicamente se agrega la a del lado de la mente estaríamos creando energía. Tal vez te puedes llegar a preguntar: ¿si estamos agregando una a del lado de la mente y otra a del lado de la experiencia que no estamos agregando dos veces la a?
La respuesta a esta pregunta es no. Si despejamos una de las a de uno de los lados de la ecuación tendríamos lo siguiente:
M = experiencia + a - a
Y como a menos a da cero, tenemos que realmente no estamos agregando nada, simplemente es expresar lo mismo de una manera diferente y de hecho esto es lo que sucede con la experiencia, en el momento en que la mente hace una operación produce una transformación en la experiencia, de tal manera que siempre es la misma cantidad de energía en el universo. La experiencia se expresa en una forma diferente, manteniendo en todo momento el equilibrio. Con esta base tenemos que también es imposible que de repente aparezca una a del lado de la experiencia sin haber tenido esa misma operación del lado de la mente, en otras palabras, es completamente imposible que una persona experimente una experiencia sin haber tenido antes una acción mental.
Por otro lado tenemos que la mente tiene una acción autónoma debido a que tenemos libre albedrío, esto es que la mente puede pensar lo que quiera en el momento que quiera. Lo que no podemos decir es que las experiencias tienen libre albedrío, porque las experiencias no tienen una acción por sí mismas. Por lo anterior se concluye que la mente es la causa y la experiencia es el efecto, no puede haber una causa sin un efecto y tampoco puede haber un efecto sin que haya tenido previamente una cusa, por lo tanto:
La mente es causal
En el momento en que X vio este resultado inmediatamente me preguntó: ¿Esto quiere decir que todas las experiencias que he tenido a lo largo de mi vida yo las he causado? A lo que yo respondí que sí y en ese momento X me bombardeó con una serie de cuestionamientos: ¿Entonces fue mi culpa cuando me enfermé? ¿Cuándo me chocaron el coche yo lo causé? Yo nunca pensé que quería que me corrieran de mi trabajo anterior ¿Y porque si he pensado tantas veces que me quiero sacar la lotería no me la he sacado?
A lo que tuve que interrumpirlo haciendo un llamado a la calma…
Lo único que hemos establecido hasta este momento es que sí existe una relación directa entre los pensamientos y las experiencias, respondiendo de manera positiva la pregunta con la que comenzó todo este análisis: ¿X tiene la capacidad de cambiar sus experiencias? Y la respuesta fue afirmativa, sin embargo esta conclusión únicamente responde el ¿Qué? Pero aún no está respondido el ¿Cómo?
Entonces X dijo: Bueno, está bien, te tomo el punto pero dime ¿cómo? A lo que le respondí: el entender todo el proceso que existe desde que se tiene un pensamiento (causa) hasta que éste se convierte en una experiencia (efecto) es el tema de estudio del presente libro y de los dos subsecuentes. X se fue a servir un vaso de agua, regresó y me pidió que prosiguiera…
Todo el enfoque que hemos tenido hasta el momento ha sido en dirección de la causa hacia el efecto, sin embargo no podemos descartar la posibilidad que una experiencia tenga alguna influencia sobre los pensamientos de X y aquí también habría que hacer algunas preguntas. ¿Tiene alguna repercusión una experiencia sobre los pensamientos de X? ¿Es una repercusión directa? ¿Qué tanto depende de la persona dicha repercusión?
Como vimos anteriormente; masa, tiempo y espacio son los componentes de una experiencia y están igualados a lo que es la mente, por otro lado tenemos que la mente es la que tiene la acción, por lo tanto, masa, tiempo y espacio son relativos a la mente. En el capítulo 6 va a quedar más claro lo anterior cuando veamos la definición de lo que es una variable independiente y una variable dependiente.
¿Qué significa esto? Que cualquier evento o cualquier experiencia pueden ser expresadas en términos mentales, es decir, en pensamientos o ideas, de tal manera que lo que experimenta una persona con base en un suceso en su vida no es lo que pasó, sino lo que la persona pensó acerca de esa experiencia.
Por ejemplo: Supongamos que a X no le agrada cierto niño, y que por lo mismo quiere regalarle una paleta picante para molestar a dicho niño. Pero cuando se la regala y el niño se la come, resulta que al niño le encantan las paletas de chile y se lo agradece amablemente.
Después de un tiempo X se arrepiente de sus malos pensamientos y le nace regalarle una pieza dulce de coco (que a X le encanta) para compensar; pero resulta que al niño no le gusta la cocada y siente que únicamente se la regaló para molestarlo.
¿Qué fue lo que tuvo más importancia en los dos casos, la intención de X o la reacción del niño hacia el regalo?
En este ejemplo no es muy difícil ver que cuando X lo quería molestar el niño le agradeció y cuando le quería hacer un bien el niño pensó que lo estaba molestando, esto es por qué los estímulos externos no llevan una reacción absoluta implícita.
Cuando una persona tiene una reacción agresiva con alguien más es muy común escuchar: “¿Pero cómo no me iba a comportar agresivo? Él me agredió primero”
Este tipo de reacciones les llamo Newtonianas, por el simple hecho que se comportan como la ley de acción reacción de Newton, que nos dice lo siguiente: “A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud pero de sentido contrario”
Por ejemplo: Si lanzas una pelota a una pared, la pared va a reaccionar con una fuerza igual a la que se impactó la pelota, pero en sentido contrario. Lo que provoca que la pelota rebote.
Si en reacciones humanas se cumpliera el mismo comportamiento habría definidas reacciones hacia ciertos estímulos, además que estas reacciones se comportarían como ley sin permitir reaccionar de una manera diferente. “Si te pega, pégale”, “si te insultan entonces insulta”, “si te la hacen entonces te la pagan”
Un comportamiento similar al mencionado nos deja con la misma capacidad reactiva de una pared, sin juicio, sin decisión, como víctimas, como efecto y sin control de la situación. Pero esto no es lo peor, para ideas negativas la reacción no es de la misma magnitud a la acción, hay veces que llegan a pensar: “si me la hizo me la paga doble” o “me la va a pagar él y todos sus descendientes”
Ahora pregunto ¿Si es ley reaccionar de manera Newtoniana entonces porque no aplica para ideas positivas? Es decir, porqué no pensamos lo siguiente: “Como me quiere yo también lo quiero”, “Si me halaga entonces voy a buscar sus virtudes para reconocerlas”, “Si me ayuda entonces lo ayudo el doble”
El punto se encuentra en que las reacciones humanas no se comportan como decía Newton, de manera reactiva; las reacciones se comportan en relación directa con la teoría de la relatividad de la siguiente manera: “A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud a la decisión que se tome en ese momento, gracias a que tenemos libre albedrío”
Lo que realmente importa no son las experiencias por sí mismas, sino lo que se piensa de ellas, debido a que las experiencias son relativas a la mente.
Anteriormente se mencionó que cualquier experiencia se podía expresar como cierta masa, en cierto lugar, en cierto momento. Para reafirmar la trascendencia que puede tener este conocimiento en tu vida, vamos a analizar masa tiempo y espacio por separado, comenzando por la masa que es lo más fácil de entender.
MASA:
¿En qué forma es relativa la masa a la mente?
En el caso particular de la mente de X tenemos que la parte de masa que le corresponde es su propio cuerpo, o sea que el estado del cuerpo no es absoluto sino que es relativo a la mentalidad de X. Esto significa que el peso, apariencia, estado de salud, belleza, equilibrio, fuerza, elasticidad, metabolismo, velocidad y la complexión son completamente relativos a dicha mentalidad individual. Esto significa que los pensamientos de X son lo que le dan a su cuerpo su estado actual, en otras palabras si su cuerpo es sano o enfermo, bonito o feo, alto o bajo, robusto o delgado, es gracias a los pensamientos de X.
¿Quiere esto decir que no tienen nada que ver con mi cuerpo los virus, las bacterias, la alimentación, la contaminación, la lluvia, el frío ni la herencia?
Para responder esta pregunta vamos a recordar que la mente es causal. Como la mente es causal y la manifestación de la mente es por medio de pensamientos o ideas, entonces todo objeto en el universo representa un pensamiento o una idea; o existe gracias a un pensamiento o una idea.
Estoy consciente que es difícil de contraponer la creencia de que el cuerpo se enferma, que tiene cierta apariencia física gracias a que es herencia de los padres, que su salud depende completamente del tipo de alimentación y de las condiciones climatológicas a las que está expuesto; porque es lo que está aceptado en una generalidad y es lo que se nos ha enseñado desde que nacimos, pero el que la mayoría lo acepte no significa o no garantiza que sea la verdad. Lo que menos quiero con las demostraciones es imponer una nueva creencia, lo que realmente quiero es que razones junto conmigo y que con tu juicio propio, basado en hechos científicos comprobables, formules tus propias conclusiones.
Partiendo de la base de que la mente es causal y para que exista una experiencia o un efecto, es necesario que exista un pensamiento que lo sustente. Tenemos que el cuerpo (masa) como es parte del efecto o de la experiencia depende completamente de la causa, la mente.
Primero vamos a verificar de manera netamente física si de manera visible podemos comprobar que los pensamientos tienen una reacción directa en el cuerpo. Como ejemplo vamos a suponer que asaltan a X apuntándole con una pistola. Ante ese pensamiento las reacciones físicas son todas o algunas de las siguientes: Se dilatan las pupilas, se acelera el ritmo cardiaco, sube la presión arterial, se segrega adrenalina, se produce sudoración, le tiemblan las piernas, se contrae el estómago, se entrecorta la respiración y el miedo llega a ser excesivo puede provocar que se orine en los pantalones.
Este tipo de reacciones se presentan en el cuerpo todo el tiempo, siempre ligadas a los pensamientos: Por ejemplo: Mucho stress en el trabajo a la larga produce úlceras, colitis nerviosa, hipertensión y una serie de problemas en diferentes partes del cuerpo.
Con esta base vamos a analizar cómo se comportan las enfermedades y las reacciones en le cuerpo desde el punto de vista mental.
Supongamos que hace mucho frío y está lloviendo, si X sale a la calle con la idea de que la baja temperatura y la lluvia lo van a enfermar, entonces la mente de X le esta mandando a su cuerpo la orden de que como está lloviendo y hace mucho frío se tiene que enfermar. Lógicamente no pasaría nada si el pensamiento de X no adjetivara la lluvia como un agente portador de enfermedad. No faltará quien sostenga la postura de que la lluvia enferma con una serie de explicaciones médicas, pero si esto fuera cierto entonces no habría ser humano capaz de salir a la lluvia sin enfermarse.
¿Realmente qué es lo que tiene importancia? ¿La lluvia o la idea personal sobre los efectos de la lluvia? Como te podrás dar cuenta no existe una ley absoluta que afirme irrefutablemente los efectos que tendrá un estímulo exterior sobre el cuerpo; porque como el cuerpo es relativo a la mente, los pensamientos referentes al estímulo van a ser diferentes en cada caso, dependiendo directamente de la persona con la que se esté tratando y su punto de vista personal, como en el ejemplo de la lluvia. X en su mentalidad le otorga un adjetivo calificativo a todos los estímulos externos tales como: Bueno, malo, agradable, desagradable, sano, perjudicial, etc. y si estos mismos adjetivos son los que van a marcar directamente la relación entre el estímulo y su experiencia, entonces, lo más lógico y conveniente sería que X pensara en forma positiva sobre los estímulos externos.
De la misma manera como el cuerpo de X es relativo a X, su apreciación personal hacia los demás cuerpos u objetos materiales son relativos a él, por que de igual manera los va a adjetivar o les implantará una idea que los defina, por esto dicen que “en gustos se rompen géneros”. Por ejemplo: tomemos como ejemplo a Y, la esposa de X, para X puede resultar muy atractiva y Z (el amigo de X) le puede parecer algo fea. ¿Quién tiene la razón?
Como te podrás dar cuenta para los dos, Y es un estímulo externo por lo que para cada quién, será real el adjetivo que le hayan puesto a Y, y este será relativo a su propia mente, por lo tanto los dos tienen razón.
Con estos ejemplos, ya se puede tener una idea más general de la importancia que tiene el saber que tu cuerpo es relativo a tus pensamientos, de hecho, es lo único que quiero que entiendas hasta este momento, porque en los capítulos posteriores vamos a profundizar el conocimiento en cada caso y vamos a ver varias formas de aplicar en la vida diaria la causalidad de la mentalidad.
ESPACIO:
El diccionario de la real academia de la lengua española contiene más de 15 definiciones para la palabra “espacio” en donde la que se emplea con mayor frecuencia es la siguiente, Espacio: Distancia entre dos cuerpos. Esta definición sería un poco vaga cuando tomamos en cuenta todo lo que implica el concepto espacio, porque esta definición únicamente contempla el espacio material, que en efecto, sí es la distancia entre dos cuerpos, sin embargo existen otras acepciones del espacio muy importantes que iremos utilizando según sean requeridas.
Analizando únicamente el espacio material tenemos, por la teoría de la relatividad, que este espacio es relativo a la mentalidad, lo cual es bastante fácil de entender con un ejemplo:
Tenemos que X vive al norte de la ciudad de México y Z vive en el sur, si tomamos una relación espacial entre la distancia que existe entre los dos, Z le podría decir a X que vive muy lejos y viceversa ¿Por qué se da esto? ¿Realmente quién es el que vive lejos? Lo que sucede es que uno vive lejos del otro, pero cada cual toma su lugar de residencia como el punto de referencia para la comparación, por esto cada cual piensa que el otro es el que vive lejos.
Ahora consideremos a W, a quien no habíamos mencionado hasta el momento, pero ella estudió la preparatoria junto con X y con Z y después se fue a vivir a la ciudad de Guadalajara. Para W le podría parecer que X y Z viven relativamente cerca uno del otro porque por lo menos viven en la misma ciudad y ella se encuentra muy lejos. Entonces, ¿El lugar de residencia de X y Z se encuentra cerca o lejos? Como te podrás dar cuenta la respuesta es variable y depende completamente con qué se compare.
Para formular cualquier relación espacial entre dos cuerpos se tiene que tomar un punto de referencia, el cual puede ser uno de los mismos o un tercero con el cual se establezca la relación; pero hablando en términos de mentalidad y sabiendo que las relaciones espaciales son relativas a ésta, tenemos lo siguiente: lo que determina el punto de comparación, para poder adjetivar una idea o un suceso espacialmente es nuestra propia mentalidad, siendo así que nosotros podemos cambiar la idea de algo que se encuentra lejos (aparentemente) a la idea que se encuentra cerca y viceversa.
Bueno, yo sé que de alguna manera parece absurdo tanto análisis para darnos cuenta de que depende de nuestra mente el pensar que un amigo vive lejos o cerca pero si tomamos otra de las definiciones de la palabra espacio tenemos los siguiente, Espacio: Transcurso de tiempo entre dos sucesos.
Como anteriormente sustituimos la palabra evento por la palabra experiencia para hablar de la vida de X, podemos ver la definición anterior como la distancia que existe entre el estado presente de X y la realización de un sueño o la eliminación de un error.
Mentalmente para realizar un sueño o eliminar un error, siempre existe una relación espacial, que determina que tan lejos o que tan cerca se considera su realización, dicha relación puede ser de tiempo o de la posibilidad que se tiene de realizarlos. Por ejemplo: Supongamos que Z desea tener su pareja ideal, Z puede plantearse a sí mismo la relación de este sueño de varias formas:
· Aunque no la tenga en este momento Z sabe que pronto la encontrará.
◦ en este caso Z está estipulando una relación espacial finita muy corta.
· Z piensa que va a contactar con su pareja eventualmente.
◦ En este caso se está marcando una relación espacial para su deseo de manera muy vaga y no hay manera de poder asegurar que lo que está diciendo está planteado a corto, mediano o largo plazo.
· El peor de los casos, Z dice que él no nació para el amor y que nunca va a contactar con su pareja ideal.
◦ Lo que sucede en este caso es que la distancia que marcó fue infinita, lo que trae por consecuencia que nunca va a alcanzar su objetivo.
Por otro lado ¿Qué sucede si ya la tiene? En este caso la distancia es cero, porque esta meta o este deseo ya se encuentra realizado en tiempo presente. Éstos son los casos más comunes:
- No hay distancia.
- La distancia es corta.
- Se encuentra muy lejos la realización.
- Es infinita.
Lo distancia que existe desde que se elabora un deseo hasta su realización es relativa a la mente, lo que quiere decir que así como Z es el que lo estipula, de igual manera Z tiene el poder de cambiarlo, ¿Y de que forma? Lo que Z no quiera experimentar lo puede adjetivar con una relación de espacio infinita y lo que realmente quiera, lo puede adjetivar espacialmente con un pensamiento de pronta realización.
Como podrás ver nunca mencioné la posibilidad de una relación espacial negativa, porque tanto en física, en matemáticas y en la vida no existen distancias negativas, ya que sin importar para donde se mueva un cuerpo siempre va a recorrer una distancia. Por ejemplo: Aunque un automóvil recorra una distancia en reversa no significa que el automóvil recorra una distancia negativa, sino que se encuentra recorriendo una distancia positiva, en dirección a la parte posterior del automóvil, lo único que nos podría simbolizar un signo negativo en una distancia es la dirección.
En términos mentales, la forma de ver lo anterior, es que el desarrollo mental queda definido con la característica de ser siempre positivo y nunca regresivo.[4]
TIEMPO:
Vamos a analizar el tiempo desde dos puntos de vista: El tiempo real y el tiempo reloj.
EL TIEMPO RELOJ:
El diccionario de la real academia de la lengua española define tiempo como: Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo.
Tomando en cuenta la definición anterior, en donde nos indica que la unidad de medición de tiempo es el segundo y el dispositivo con el que contamos actualmente para marcarnos una secuencia de tiempo es el reloj, vamos a llamarle a esta definición el tiempo reloj.
El uso del tiempo reloj es de gran importancia porque de no existir, nunca habría una concordancia entre la humanidad. Por ejemplo supongamos que X tiene una conferencia importante en el trabajo y lo único que le dicen es: “Vas a dar una conferencia de ventas en la sala de seminarios.” Y nunca le dicen cuando; imagínate la cantidad de casualidades que se tienen que suscitar para que todos los asistentes, y por supuesto X, concuerden en el mismo punto, tanto en espacio como en tiempo, sin tener un medio para ponerse de acuerdo. Por eso es estrictamente necesaria una misma unidad de medida del tiempo que sea la misma para todo el personal, para así aumentar enormemente la posibilidad de contactar en la conferencia sin necesidad de dejarlo al azar. (Sería igual de inútil si todos tuvieran su reloj a destiempo)
EL TIEMPO REAL:
Según la física clásica el tiempo es absoluto, dicho de una manera más coloquial: un segundo es un segundo aquí y en china.
Einstein en el desarrollo de la teoría de la relatividad general llega a establecer que el tiempo es relativo, es decir, que depende del punto de vista del observador.
Una vez escuchando esto, X no se detuvo en preguntar: ¿Eso significa que el tiempo que transcurre para mí puede ser diferente que el tiempo que transcurre para otra persona?
Si tomamos en cuenta el tiempo reloj, existen diferencias de tiempo entre un observador estático y un cuerpo en movimiento, si queremos calcular cómo transcurriría un segundo para un observador estático con respecto a un cuerpo que se mueve a una velocidad “v” se tiene la siguiente ecuación:
Bajo velocidades normales, tomando como normales velocidades a las que se desplazan vehículos creados por el hombre, la diferencia de tiempo es realmente imperceptible y únicamente se pueden notar diferencias muy marcadas en velocidades cercanas a la velocidad de la luz, que como vimos al principio de este capítulo es una velocidad excesivamente grande.
Como ejemplo vamos a suponer que Z se sube a un avión comercial que en promedio viaja a 830KM/h en velocidad crucero, vamos a suponer que X se encuentra estático en el suelo y que ambos cuentan con relojes perfectamente sincronizados. Lo que marque el reloj de Z se va a mostrar en una pantalla gigante en la parte inferior del avión, de tal manera que X puede ver lo que marca su reloj.
Si ambos arrancan sus relojes al mismo tiempo y le pedimos a X que detenga su reloj en el momento en que vea que el reloj de Z marque un segundo tendríamos lo siguiente:
v=830KM/h
Si transformamos este valor al sistema internacional de medidas tendríamos que:
v=230.5m/s
Si sustituimos este valor y el valor de “c” en la ecuación tendríamos lo siguiente:
Si resolvemos la ecuación tendríamos que el reloj de X marcaría:
t=1.000000000000293
Y una diferencia de 2 billonésimas de segundo es totalmente imperceptible, tendrían que pasar más de 108,224 años para que X pudiera notar una diferencia de un segundo en el reloj de Z.
Por más pequeña que sea la diferencia que existe en el tiempo dependiendo el punto de vista, sí existe tal diferencia y el tiempo no es absoluto, sin embargo cabe aclarar que los comparativos que se emplearon fueron con reloj en mano en un plano completamente material y con objetos físicos, pero cómo se comporta el tiempo en la mente de X?
El tiempo mental para X es la magnitud mental que le permite ordenar la secuencia de experiencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro.
PRESENTE:
El tiempo presente es el único tiempo que se mantiene en constante movimiento, es el único que tiene una magnitud (duración) aproximadamente igual a cero, no existe ningún tiempo presente igual a otro y es el instante que siempre está existiendo.
¿El tiempo presente es cuando sucede algún evento o cuando nos hacemos conscientes de éste?
Para distancias cortas el tiempo reloj que transcurre desde que sucede un evento hasta que este llega a nuestros sentidos es enteramente despreciable, pero para grandes distancias llega a tener una diferencia significativa. Por ejemplo: La estrella más cercana al planeta tierra se encuentra a cuatro años luz de distancia, es decir, esa longitud es igual a la distancia que recorrería la luz durante cuatro años, y de las estrellas visibles a simple vista hay algunas que se encuentran a ocho millones de años luz de distancia de la tierra, esto significa que la luz que estas estrellas están emitiendo en “este momento”, nosotros la vamos a ver hasta dentro de ocho millones de años, lo que nos haría pensar que de las estrellas que observamos en el firmamento hoy en día, puede ser que algunas de estas ya hayan dejado de existir y nosotros tenemos una percepción presente que siguen existiendo, entonces: ¿Cuál de los dos tiempos presentes es real? ¿El tiempo en que la estrella irradia su luz o el tiempo en que nosotros la vemos?
Los dos tiempos son reales, sólo que cambia el punto de referencia.
El ejemplo anterior se podría extender a todas las percepciones que tenemos sobre el mundo que nos rodea, ya sea visuales, auditivas o por cualquier otro de los cinco sentidos, sin embargo resalta un aspecto muy importante: Lo que percibimos del mundo nunca lo percibimos en el instante en que suceden las cosas.
El sonido viaja a través de ondas que viajan por el aire hasta que llegan hasta nuestros oídos; pero ese viaje toma cierto tiempo, por eso siempre escuchamos las cosas después de que sucedieron.
Con la luz sucede lo mismo, con la única diferencia de que la luz viaja mucho más rápido y únicamente podríamos distinguir que existe alguna diferencia en la percepción para distancias muy grandes, como en el ejemplo de las estrellas.
Aún en el sentido del tacto existe un tiempo desde que las terminales nerviosas detectan cierto estímulo hasta que lo recibe el cerebro, debido a que la información en el sistema nervioso se transporta como impulsos electromagnéticos, que de igual manera tiene cierta velocidad finita.
Por si fuera poco, no solamente percibimos las cosas después de que sucedieron, como tienen diferentes velocidades las percibimos a destiempo. Por ejemplo un relámpago, primero lo vemos y tiempo después lo escuchamos porque la luz viaja considerablemente más rápido que el sonido. Normalmente no nos hacemos conscientes de esta diferencia de tiempo entre lo que vemos y lo que escuchamos, porque a distancias cortas la diferencia es despreciable y pensamos que suceden de manera simultánea.
Si todas las percepciones que se tienen sobre el mundo no son presentes y al mismo tiempo se encuentran desfasadas unas de otras ¿En donde se encuentra el tiempo presente?
La única forma posible de poder conjuntar todas las percepciones en un sólo suceso presente, sería tomando en cuenta que nuestro propio tiempo presente se encuentra en el momento en que pensamos las cosas, y que la mente interpreta la información que recibe de los sentidos para darle a las experiencias su realidad.
De esta manera podemos ver que existen tantos tiempos presentes como puntos de referencia existan, en otras palabras, cada persona tiene su propio tiempo presente y la velocidad con la que transcurra éste no tiene absolutamente nada que ver con el tiempo reloj, sino con la percepción del mismo desde el punto de vista del tiempo presente de cada persona. Por ejemplo, platicando de este tema con X me comentó que para él es muy notorio el cómo el tiempo parece detenerse, o ir considerablemente más lento cuando se encuentra esperando afuera de un consultorio médico y por el contrario pasa considerablemente más rápido cuando se la está pasando muy bien.
PASADO:
La definición de la real academia de la lengua para la palabra “pasado” es: Tiempo que pasó.
X y yo concordamos en que la definición no elaboraba mucho que digamos, sin embargo pensamos que la mayoría de la gente sabía o intuía por lo menos qué es lo que el pasado significa. Sin embargo nos planteamos la siguiente pregunta: ¿En la experiencia de una persona el pasado realmente existe? Y llegamos a la siguiente conclusión: El tiempo pasado únicamente toma existencia en el momento en que se piensa en él, porque realmente ya no existe, debido a que no hay una amenaza real o algún estímulo externo que nos obligue a reaccionar de una u otra forma, es una experiencia completamente subjetiva que yace en la mente de la persona que piensa en el pasado, y por si fuera poco pierde completamente su realidad en el momento en que la mente lo deja de pensar.
Siguiendo este tren de ideas X formuló la siguiente pregunta: ¿El pasado se puede cambiar?
Para contestar a esta pregunta primero vamos a analizar la realidad de ese pasado. Anteriormente cuando hablamos del tiempo presente vimos que aún en este momento la experiencia que estás viviendo se ve afectada considerablemente por la interpretación de la mente y del punto de vista del observador. Si en este momento no podemos asegurar que lo que está sucediendo realmente es de la manera en la que pensamos que está existiendo, para un evento pasado existen aún más variables que le pueden restar considerablemente su sentido de realidad.
Por ejemplo: Z le dijo a X ¿te acuerdas de lo que platicamos antes de que nos compartieras a todos sobre tu nuevo puesto? Y X lo corrigió diciendo que platicaron después del anuncio y así siguieron discutiendo sobre el orden que habían tenido los eventos.
El ejemplo anterior es muy común, en donde sobre el mismo evento se tienen percepciones diferentes dependiendo del punto de vista y cuando pasa cierto tiempo depende considerablemente de una nueva interpretación mental del recuerdo en cuestión, por lo que cada vez que hablamos del pasado, por lo menos, se ve expuesto a una doble interpretación: la interpretación que se le dio en el momento en que sucedió el evento y la que se le da en el momento de recordarlo.
Para responder la pregunta de X sobre si el pasado se puede cambiar, la respuesta que estamos viendo en este momento es que lo estamos cambiando todo el tiempo.
En el momento en que X se dio cuenta de esto se le perdió la mirada, mostrando una expresión meditabunda y después de unos segundos expresó: entonces ¿Qué caso tiene estar sufriendo hoy por el pasado? Si lo que realmente estamos sufriendo es la interpretación que le estoy dando en tiempo presente.
La conclusión a la que llegó X es correcta sin embargo peligrosa si se llega a platear como un auto convencimiento sin bases que lo exima de responsabilidad sobre los hechos pasados. El hecho de que X viva en la forma en la que vive, que se encuentre en el lugar que se encuentra y que tenga las experiencias presentes de la manera en la que las tiene, es gracias a una sucesión de eventos pasados que le dan realidad al tiempo presente en la manera en la que se representa.
Aunque se va a profundizar más en este tema en el segundo libro, podemos analizar en este momento qué importancia puede tener el pasado en el momento en el que se piensa en él.
Me puse a platicarle a X que hace ya algunos años estaba pintando la herrería de una ventana de la sala, cuando puse el periódico para cubrir la alfombra y protegerla de cualquier derrame de pintura me llamó la atención el hecho que el periódico no había sido creado para eso, que su función primordial era del de hacernos llegar las noticias en un medio impreso. Fue entonces que me puse a pensar sobre los posibles usos del periódico y empecé a enumerar una serie de usos de entre los cuales se encontraban: Hacer un barquito de papel, una piñata, papel maché, una paloma[5], pegarle al perro, como embalaje de objetos de cristal, como combustible para encender el asador o la chimenea, etc.
Después de darme cuenta que el periódico podía tener tantos usos me pregunté si lo mismo sucedía para todo, por lo que traté de pensar en lo más sencillo que viniera a mi mente y lo que pensé fue una gota de agua. Entonces vamos a hacer el mismo ejercicio para la gota de agua ¿qué posibles usos podría tener el goteo del agua?
1. Puede ser un desperdicio.
2. Puede ser utilizado como una tortura (llamada gota china).
3. Puede ser utilizado para riego por goteo.
En el tercer punto, con el riego por goteo se tienen grandes beneficios en cuanto al ahorro de agua y abre la posibilidad de sembrar en terrenos que de otra manera sería imposible.
Haciendo una analogía de esto con las experiencias pasadas podemos observar que en el momento en que son relativas a lo que pensemos de ellas, para cualquier experiencia tenemos 3 opciones:
1. La experiencia fue un desperdicio: La experiencia simplemente sucedió sin haber aprendido, ni enseñado absolutamente nada.
2. La experiencia fue una tortura: Lo que se queda de la experiencia es que fue lo peor que pudo haber pasado.
3. La experiencia fue lo mejor que me pudo haber pasado: La experiencia trajo gran aprendizaje, me funcionó para hacer las cosas hoy de una mejor manera e inclusive gracias a la experiencia estoy logrando cosas que antes me parecían imposibles.
Las experiencias como tal no llevan implícita la decisión que se tome sobre ella, sino que por ser relativa a la mente depende totalmente del punto de referencia y del pensamiento que decida X pensar sobre la misma.
FUTURO:
La idea de futuro siempre ha sido una idea muy controversial además de muy interesante. La visión que se tiene del futuro es tan individual como la individualidad misma. Hay una diversidad de enfoques que comprenden desde el concepto de destino hasta un miedo al futuro mismo. Como todavía no existe, la incertidumbre no se hace esperar y en la mayoría de los casos las personas piensan que no tienen un control sobre el mismo. Un enfoque muy común es la idea de que existe el destino, es decir, que sin importar qué hagas o qué pienses el futuro va a pasar de la misma manera y lo mejor que se puede hacer es irse adaptando a las experiencias que la vida nos muestra ente los ojos cuando este destino se hace realidad. El punto opuesto, pero no menos común es la idea de un futuro caótico, en donde los eventos suceden sin una razón o una causa aparente y, por supuesto, la manera de enfrentar la amenaza de un futuro lleno de incertidumbre se basa en esperar o anhelar que este futuro no sea tan funesto como lo conciben nuestros miedos.
¿El futuro está predefinido? ¿Existe el destino? ¿Existe la suerte? ¿Se puede cambiar el futuro?
Podemos comenzar a utilizar las conclusiones a las que hemos llegado como base de razonamiento para nuestras nuevas conclusiones. Como concluimos unas páginas atrás, la mente es causal y como la mente es causal, nuestras experiencias van a depender de esa causa mental. Por lo tanto nuestras las experiencias futuras no están predefinidas, sino que dependen de lo que esté causando la mente en tiempo presente, respondiendo así, que el futuro NO está predefinido y no existe el destino, por lo tanto, SÍ se puede cambiar el futuro, de hecho siempre lo estamos cambiando con lo que estamos pensando hoy.
Así como el tiempo presente existe de la manera en la que existe gracias a una serie de eventos pasados, los sucesos futuros no podrán existir sin un hecho presente que genere su existencia. Por ejemplo: X no puede lograr en el futuro todo lo que quiere, si en el presente no sabe lo que quiere. Otro ejemplo sería: ¿Cómo es posible que Z consiga su trabajo ideal si ni siquiera sabe qué es lo que le gusta?
Así ya podemos analizar con una base más firme los sucesos futuros, si les debemos de tener miedo, si debemos de esperar la salvación, si vamos a lograr todo lo que deseamos o vamos a sufrir del castigo eterno, depende completamente del pensamiento presente, que es en donde se encuentra la mente y por ende la causa. Hasta este momento ya se nos puede hacer lógico que para saber si debemos de temer, anhelar o esperar algo en el futuro, debemos de echar un vistazo a nuestro pensamiento presente y el futuro algún día será presente al igual que el pasado algún día lo fue. Por esto las experiencias futuras únicamente dependen de nuestros pensamientos presentes, y así cuando una persona piensa que el castigo eterno se va a vivir algún día, no lo va a sufrir en el futuro, sino que ya lo está sufriendo hoy por estar pensando en él, y lo seguirá experimentando hasta que no haga un cambio radical de pensamiento enfocado a pensar cosas más productivas. Y no hay que olvidar que el pensamiento es causal y existe una gran posibilidad de convertir en realidad todos los miedos con un pensamiento erróneo constante.
LA EXPERIENCIA
Tomando como base lo que se vio anteriormente, tenemos que toda experiencia se puede expresar como cierta masa, en cierto lugar en cierto momento. De igual manera se vio que tanto masa, espacio y tiempo son relativos a la mente y que es considerablemente más importante el adjetivo o la interpretación que se le de a la experiencia que la experiencia en sí.
De esta manera podemos ver la continuidad de las experiencias como un ciclo continuo, en el cual, debido a que la mente es causal, X tiene un pensamiento y éste en algún momento va a tener una repercusión en su experiencia. Una vez que X se hace consciente de la experiencia su mente le va a dar una interpretación y va a volver a ser un pensamiento o un proceso mental. Este nuevo pensamiento se va a conjuntar y a operar con los pensamientos previos de X y van a volver a ser la base causal de una nueva experiencia.
Si te das cuenta, no importa si es un pensamiento o una experiencia física, todo el tiempo son actividades y procesos que se dan dentro de la mente de X, por lo tanto:
TODO ES MENTAL
CONCLUSIONES.
Þ Todo es mental.
Þ La mente es causal.
Þ Todos los sucesos de tu vida y todas tus experiencias también son relativas a la mente.
Þ El tiempo real es el tiempo presente.
Þ Tanto el pasado como el futuro existen cuando los piensas en tiempo presente.
Þ Un problema pasado sí tiene solución, y la tiene con tu pensamiento presente.
[1] El sistema internacional de medidas es el mks. Metro, kilogramo y segundo respectivamente.
[2] En notación matemática también se utilizan los paréntesis como símbolo de multiplicación para evitar confundirlos con la X
[3] Cuando se multiplica cualquier número por diez el resultado siempre es el mismo número con un cero adicional. Aprovechando el resultado anterior la notación científica consiste en escribir un número multiplicado por el diez elevado al número de ceros del número original. Como en este caso el número de ceros es igual a dieciséis, entonces se escribe el diez elevado a la dieciséis.
[4] El tema principal de este libro es la relación causa efecto, el desarrollo, es el tema principal del tercer tomo.
[5] Una paloma es un fuego pirotécnico explosivo hecho de periódico en forma de triángulo. Muy popular en México para las festividades del día de la independencia.
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